El Dios a quien yo sirvo
Un soldado que servía en el ejército era humillado constantemente por ser Cristiano. Un día su Sargento, queriendo humillarlo delante de sus compañeros, le llamó y le ordenó lo siguiente; Soldado, venga aquí, tome la llave de ese Jeep y estaciónelo al otro lado de la calle. El joven soldado dijo: no sé manejar… entonces dijo el Sargento, pero vamos pida ayuda a su Dios y muéstrenos que el existe. El soldado agarró la llave y mientras caminaba hacia el vehículo empezó a orar, se subió al vehículo, lo encendió y manejó estacionándolo perfectamente bien al otro lado de la calle.
Al salir del Jeep, el soldado vio a todos aquellos que estaban llorando y diciendo, nosotros queremos servir a tu Dios. El joven soldado sorprendido, preguntó que estaba sucediendo, a lo que el Sargento llorando, abrió el capo del jeep y le mostró que el vehículo no tenía motor. Entonces el joven dijo: están viendo? Ese es el Dios a quien yo le sirvo, el Dios de lo imposible, el Dios que da existencia a lo que no existe.





